Desde que me ido de casa no puedo evitar pensar que he cerrado una etapa de mi vida que ya no volverá. Me pasó igual cuando terminé la Universidad: estaba tan centrada en aprobar que todos mis objetivos terminaban ahí, nunca me había planteado realmente qué hacer con mi vida a partir de ese momento. Por supuesto, quería trabajar en lo que había estudiado, pero pensaba que nunca iba a conseguirlo. Al final, fue mucho más fácil de lo que había pensado (los tontos tenemos suerte, recordad). Y me encontré con que había conseguido lo que quería. Lo peor que me podía pasar. Ahora me siento atrapada en una mentira, porque, aunque trabajo en lo único que sé hacer, quiero hacer otras cosas. Sin embargo, me da miedo dejar lo que tengo seguro, aunque sea peor, y lanzarme a algo nuevo en lo que seguramente fracase.
Así que sufro cuando no tengo lo que quiero, pero sufro más aún cuando lo consigo y me quedo vacía de sueños. ¿Por qué siempre tengo tanto miedo? Miedo a los cambios, miedo al aburrimiento. Miedo a perder, miedo a ganar. Veo el lado negativo de todo, no puedo disfrutar simplemente de la belleza de un momento. Eso me recuerda al personaje de Raistlin de la saga Dragonlance: como castigo impuesto por su soberbia y ansias de poder, tenía las pupilas en forma de reloj de arena, por lo que veía todo cuanto miraba en decadencia, marchitándose. Claro que a mí el castigo no me viene por un exceso de ambición sino por lo contrario. Soy demasiado cobarde y conformista. De pequeña quería ser corresponsal en Israel. También quería ir a la Ruta Quetzal. Y ser escritora. No he conseguido nada de ello. Trabajo en una revista, pero soy una simple correctora ortográfica y de estilo y si viajo es a viajes de prensa que no son más que bailar el agua a las empresas. Escribo alguna poesía mala, malos post, malos fanfics,… También me encantaría aprender a bailar, a cantar, a componer música, a cocinar… Pero es que todo lo hago fatal, así que me rindo antes de empezar. Como siempre dice mi jefe, “me suicido por miedo a morir”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario