viernes, 11 de junio de 2010

La ortografía y la psicología inversa

Me parece interesante seguir la evolución de las normas ortográficas y me divierte investigar en los foros cómo se escribe mejor un término cuando el diccionario de la RAE se queda corto o atrasado respecto a cómo evoluciona el lenguaje. Se puede decir que se me da bien escribir sin faltas, pero no tiene especial mérito porque no me supone ningún esfuerzo, simplemente me encanta leer y gracias a ello suelo recordar cómo se escriben bien las palabras. De ahí la importancia que tiene que los encargados de escribir cualquier tipo de texto que llega al público se esmeren en hacerlo correctamente.
No voy a entrar en el debate de si la escritura de SMS o en chats va a terminar con las reglas ortográficas. Es simplemente que me resulta curioso cómo la sociedad hace evolucionar el lenguaje, ya que me estoy dando cuenta de que muchas veces lo hace siguiendo los mecanismos de la psicología inversa. Un ejemplo: si deber de implica posibilidad y deber tiene un sentido de obligación, ¿por qué todo el mundo lo utiliza al revés? ¿Por qué nos hartamos de decir: “Si quieres que Pepito se salve y continúe en la Academia, debes de llamar al 902 000 000” y cuando no sabemos algo decimos: “Debe ser…”? ¿Nos gusta llevar la contraria? ¿Por qué la RAE no le da la vuelta y ya está?
Otro ejemplo: no sé muy bien por qué, la RAE cambió la norma de acentuación de solo y sólo y ahora no es obligatorio ponerle acento a sólo más que cuando haya riesgo de confusión. Entonces, ¿por qué ahora veo campañas de Nike en las que pone: “Un sólo gol hace historia” (o algo parecido, no me acuerdo exactamente)? Sólo va acentuado cuando equivale a solamente y no cuando es sinónimo de único. Hombre, ahora que no es obligatorio, le ponen tilde hasta cuando no hace falta… Como digo, ¿no será por fastidiar?

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