lunes, 17 de mayo de 2010

Odio a mis vecinas de arriba

Como ya os habréis dado cuenta de que voy a usar este blog para quejarme de todo y no para algo interesante, voy a empezar con algo que da para quejarse largo y tendido.

Apreciadísimas vecinas de arriba:

Muchísimas gracias por impedir que durmamos yo, toda mi familia e imagino que todo el edificio con vuestros berridos a las dos de la mañana (otras veces es más pronto, he de reconocer, a las doce o la una; prácticamente de día, vamos). Francamente, queridas, me importa un bledo si os quitáis la ropa la una a la otra, si os coméis las galletas que la otra ha comprado con su dinero, o si tenéis un ordenador y no os ponéis de acuerdo a ver quién está en el Tuenti más tiempo.

Pero como veis, aunque no me interesa me he enterado de vuestras tremendas preocupaciones, que dejan a la altura del betún las discusiones sobre cómo salir de la crisis o cómo solucionar el problema de ETA. Así pues, si ya no por respeto, igual os interesaba callar la bocaza por vergüenza.

Solo un detalle más, tened cuidado cuando corréis por toda la casa para pegaros, no os vayáis a caer y abrir la cabeza, ya que lamentaría enormemente poder dormir cuando me apetezca y no cuando me dejéis.

Lo dicho, gracias por amenizar mis noches con vuestro espectáculo trágico-cómico.

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