El modelo del sueño americano promociona la idea de que cualquier persona, sea cual sea su extracción social, edad, sexo o raza, puede lograr el éxito si se esfuerza lo suficiente. La idea negativa implícita es que si no alcanzas el éxito es por tu única y miserable culpa, porque eres un inútil o un vago redomado. Con la felicidad sucede exactamente lo mismo. Con toda la oferta de ocio existente, todas las posibilidades a tu alcance, estado del bienestar, créditos, etc., puestos a disposición del ciudadano, está claro que el que no es feliz es porque no quiere. Si embargo, los niveles de felicidad tradicionalmente son más elevados en los países más pobres. Quizá disponer de tantas facilidades para la felicidad lo que hace es elevar las pretensiones hasta niveles que imposibilitan su materialización. Quizá el secreto sea conformarse con poco y el nivel más bajo que se me ocurre para mantener el listón sea en conformarse con estar vivo, no importa en qué condiciones. Si cifras tu felicidad en cualquier otra cosa, puede terminar aburriéndote, dejándote de gustar, terminarse o volverse en tu contra, pero la vida, sin más exigencias, simplemente seguir respirando, es el único bien que cuando ya no lo tengas te va a dar exactamente igual.
Mi duda es: ¿Estamos programados para ser capaces de ser felices? ¿Podemos liberarnos de la necesidad de tenerlo todo? ¿Podemos escapar a nuestros deseos contradictorios? Según el budismo, la liberación de todo deseo conduce a la eliminación de todo sufrimiento. ¿Pero no eliminaría también toda felicidad? ¿No sería sustituir un vacío existencial por otro?
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