miércoles, 19 de enero de 2011

Balance: siniestro total

El comienzo de un nuevo año es el momento ideal para hacer balance. A nivel global, creo que el mundo camina hacia su destrucción: crisis económica, desastres ecológicos, violencia, los mismos conflictos de siempre que no se resuelven... A nivel personal, cada día que pasa sé menos quién coño soy y qué quiero.

Mi compañero de trabajo se ha cambiado de trabajo y no se me ha ocurrido mejor forma de despedirle que escribiéndole un sms diciéndole que me ha gustado durante todo este tiempo y que le echo de menos. En fin, si antes le caía mal, ahora pensará que soy gilipollas. ¿Que por qué lo he hecho? Bueno, porque soy gilipollas y porque estaba harta de habérmelo callado durante cinco años. Porque me sentía asquerosamente mal cuando estaba, pero me siento asquerosamente peor ahora que no está. Como si hubiera dejado las drogas, como si me hubieran arrancado un brazo.

¿Por qué me gusta alguien que pasa de mí y que no quiero que me guste? ¿Por qué no puedo decidir lo que quiero sentir? El cerebro es un órgano claramente mejorable y 9 de cada 10 sentimientos son claramente prescindibles. No sé por qué la ciencia ficción se empeña en inventar robots con sentimientos. ¿No sería mucho mejor aplicar las ventajas de los robots a los humanos y poder dejar de sentir, pensar y/o sufrir apretando un botón?

¿De qué sirve que esté aquí, echándote de menos como una imbécil, mientras tú no te acuerdas de mí en absoluto? ¿De qué sirve que todo me recuerde a ti? ¿Que me ahogue entre estas cuatro paredes? Y encima estoy paranoica, pienso que se lo has dicho a todo el mundo y que toda la empresa lo sabe y se descojona de mí o me mira mal.

Si tan solo pudiera aprovechar esta basura para escribir algo realmente bueno, pero ni siquiera soy capaz de eso. Algo como esto: la mejor descripción que he encontrado por Internet (A veces busco respuestas por la Red como si fuera el i-ching. A veces las encuentro).

No hay comentarios:

Publicar un comentario