Helado Paraíso
martes, 15 de octubre de 2013
Si no fuera injusta, caprichosa y absurda, la vida sería hasta graciosa. Al final acabas obteniendo algunas de las cosas que querías cuando menos lo esperas y cuando menos has hecho para merecerlas. Pero nunca obtienes lo que de verdad deseas. Si así fuera, la gente que se va seguiría estando aquí. Es raro pensar que no os volveré a ver, es raro darme cuenta de que he desaprovechado el tiempo cuando estabais. Los demás no tienen forma de adivinar lo que pasa por mi cabeza si nunca se lo digo, si solo lo escribo. Creo que me he equivocado en casi todo lo que he hecho en mi vida, pero sobre todo en pensar que debo ser otra persona para poder merecer a los demás. Quizá solo debo estar ahí, sin preocuparme por si meto la pata a cada segundo.
miércoles, 7 de marzo de 2012
¿Qué clase de persona soy?
Soy la clase de persona que se enamora de gente que no existe y de gente que existe pero que está fuera de su alcance. Soy la clase de persona que odia su vida y devora historias para no devorarse a sí misma en su propia desesperación. Soy la clase de persona que no soporta estar sola ni acompañada. Soy la clase de persona que considera a todo el mundo mejor que ella porque se considera una mierda, y por eso todos le caen bien, pero no sabe cómo acercarse a ellos. Soy la clase de persona egoísta y vaga que siempre elige la opción más cómoda, que nunca lucha por nada. Soy la clase de persona débil y patética que llora por todo y no es capaz de sacar fuerzas para disimular y tratar de hacer la vida más agradable a los demás, como hace todo el mundo y sobre todo quien tiene problemas de verdad y no mis estúpidos problemas de decidir qué coño hacer con mi vida o echarte de menos como una condenada.
lunes, 23 de enero de 2012
El monstruo en que me he convertido
Desde hace tiempo estoy triste y enfadada, decepcionada y resentida, odio todo y a mí misma y no encuentro nada que me guste como antes, no sé cómo ser feliz o al menos algo semejante.
Estar en un trabajo que no me gusta me ha convertido en una persona cínica, amargada, conformista, cobarde e hipócrita. Si no puedo conseguir cambiar nada, para qué voy a intentarlo. Es mejor que todo me dé igual.
Ya ni siquiera sé si tengo razón o soy yo quien está equivocada, no sé si hago bien mi trabajo o el problema es que soy una inútil. Creo que cualquiera lo haría mejor que yo y no entiendo por qué no me echan si tan mal lo hago. Si no entiendo a mis jefes y ellos no me entienden a mí, todo esto es absurdo. Y lo peor de todo es que no hago nada útil para la sociedad. No cambio la vida de nadie para mejor. Cada día estoy más preocupada y nerviosa, y por el contrario consigo menos y me sale todo peor.
Habéis conseguido que tenga miedo a hacer las cosas mal, así que no voy a hacer nada. Me quedaré aquí, calladita y haciendo lo justo, hasta que os decidáis a traer a alguien más guapa y más lista y más eficiente y más simpática y más complaciente y más correcta y con más saber estar. A cualquiera menos yo.
Estar en un trabajo que no me gusta me ha convertido en una persona cínica, amargada, conformista, cobarde e hipócrita. Si no puedo conseguir cambiar nada, para qué voy a intentarlo. Es mejor que todo me dé igual.
Ya ni siquiera sé si tengo razón o soy yo quien está equivocada, no sé si hago bien mi trabajo o el problema es que soy una inútil. Creo que cualquiera lo haría mejor que yo y no entiendo por qué no me echan si tan mal lo hago. Si no entiendo a mis jefes y ellos no me entienden a mí, todo esto es absurdo. Y lo peor de todo es que no hago nada útil para la sociedad. No cambio la vida de nadie para mejor. Cada día estoy más preocupada y nerviosa, y por el contrario consigo menos y me sale todo peor.
Habéis conseguido que tenga miedo a hacer las cosas mal, así que no voy a hacer nada. Me quedaré aquí, calladita y haciendo lo justo, hasta que os decidáis a traer a alguien más guapa y más lista y más eficiente y más simpática y más complaciente y más correcta y con más saber estar. A cualquiera menos yo.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Cuando dije “todo este puto tiempo”...
...me refería a todo este puto tiempo desde el primer día que te vi, porque me gustas desde el primer día que te vi, aunque suene increíblemente manido y ridículo. Me gustaste cuando te vi; me gustaste cuando me caíste mal porque pensaba que eras un pijo y un enchufado; me gustaste cuando me di cuenta de que no lo eres; me gustaste cuando nos dijeron que nos trasladaban y lloré porque suponía trabajar contigo y pensé que sería insoportable tenerte tan cerca y tan lejos; me gustaste cuando efectivamente fue insoportable; me gustaste cuando me dijiste que te ibas y me dejaste aquí sola acordándome de ti; me gustaste cuando no te enfadaste conmigo por decirte que me gustas; me gustas cuando no estás y este sitio me parece absurdo y sin sentido sin ti; me gustas cuando apareces y me destrozas simplemente por verte. Me gustas porque eres todo lo que no soy.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Did you do to your other man...?
Otro tema que viene a cuento de la boda que comentaba en el post anterior son los celos retrospectivos. La ex de mi novio es de su grupo de amigos, así que allí estaba. Y allí estaba yo, sufriendo: “Mírala, es más guapa que yo, más simpática, su vestido es más bonito y le queda mejor…”. Poco a poco me iba viniendo arriba: “Todo el mundo nos está viendo y piensa que mi novio ha salido perdiendo, que qué habrá visto en mí…”. Afortunadamente la veo poco, porque, de verdad, es una reacción que no puedo controlar. Y pensar que me caía bien… hasta el instante en que mi novio me dijo que era ella con quien salió. En ese momento ya la empecé a mirar con otros ojos. Ahora se los sacaría.
¿Qué retorcido mecanismo mental nos lleva a esta situación? ¿Para qué tenemos un cerebro racional si a la hora de la verdad no nos sirve para nada? Soy consciente de que esta chica en realidad me ha hecho un favor porque le dejó ella y así he tenido la suerte de poder quedármele para mí, pero no puedo evitar ponerme mala al verla. Es algo tan absurdo que si la veo sonreír pienso: “Mírala, se está riendo de mí, se está acordando de cuando se follaba a mi novio, grrrmmmfff”. Es patético, y es otra confirmación de mi teoría de que muchos sentimientos son un atraso evolutivo: generan sufrimiento y ni siquiera sirven para contribuir a la procreación. Porque, vamos a ver, los celos normales tienen sentido y justificación: no dejar acercarse a tus rivales a tu macho/hembra, que te lo quitan. Pero ¿celos del pasado, que ya no puedes hacer una mierda para cambiarlo? Porque este tipo de celos no es tanto que te dé miedo que aún siga sintiendo algo por ella sino por el simple hecho de que te jode que alguna vez haya sentido algo por alguien que no seas tú. Hay una frase de Prince que lo resume todo muy bien (de su canción I hate u): “Did you do to your other man the same things that you did to me?”. Si empiezas a pensar que ha hecho con ella lo mismo que contigo, o más, creo que no hay persona en este mundo a quien no le hierva la sangre. Pero la estupidez del género humano no tiene límites y no se queda ahí. Encima es que quieres saber más. Si hay un tipo de curiosidad malsana por antonomasia, es esta. Y te recreas, te regodeas, pidiendo detalles, hurgando en la herida. Por desgracia o por fortuna, no existe una escala de Mohs de cómo de dura se la ponía ella y cómo se la pones tú, porque si no lo preguntabas también. Porque ahí está el quid de la cuestión: ¡quieres ser mejor que ella! Quieres que te quiera a ti más, que haga contigo cosas que no ha hecho con ella: “Nos hemos ido de vacaciones juntos y con ella no se fue… ¡toma eso!” Y te alegras… con perversa alegría. Así que el problema de fondo de este tipo de celos es, triste y poco originalmente, la baja autoestima.
En efecto, si fuera fea, estúpida y fracasada, seguro que me caía genial.
¿Qué retorcido mecanismo mental nos lleva a esta situación? ¿Para qué tenemos un cerebro racional si a la hora de la verdad no nos sirve para nada? Soy consciente de que esta chica en realidad me ha hecho un favor porque le dejó ella y así he tenido la suerte de poder quedármele para mí, pero no puedo evitar ponerme mala al verla. Es algo tan absurdo que si la veo sonreír pienso: “Mírala, se está riendo de mí, se está acordando de cuando se follaba a mi novio, grrrmmmfff”. Es patético, y es otra confirmación de mi teoría de que muchos sentimientos son un atraso evolutivo: generan sufrimiento y ni siquiera sirven para contribuir a la procreación. Porque, vamos a ver, los celos normales tienen sentido y justificación: no dejar acercarse a tus rivales a tu macho/hembra, que te lo quitan. Pero ¿celos del pasado, que ya no puedes hacer una mierda para cambiarlo? Porque este tipo de celos no es tanto que te dé miedo que aún siga sintiendo algo por ella sino por el simple hecho de que te jode que alguna vez haya sentido algo por alguien que no seas tú. Hay una frase de Prince que lo resume todo muy bien (de su canción I hate u): “Did you do to your other man the same things that you did to me?”. Si empiezas a pensar que ha hecho con ella lo mismo que contigo, o más, creo que no hay persona en este mundo a quien no le hierva la sangre. Pero la estupidez del género humano no tiene límites y no se queda ahí. Encima es que quieres saber más. Si hay un tipo de curiosidad malsana por antonomasia, es esta. Y te recreas, te regodeas, pidiendo detalles, hurgando en la herida. Por desgracia o por fortuna, no existe una escala de Mohs de cómo de dura se la ponía ella y cómo se la pones tú, porque si no lo preguntabas también. Porque ahí está el quid de la cuestión: ¡quieres ser mejor que ella! Quieres que te quiera a ti más, que haga contigo cosas que no ha hecho con ella: “Nos hemos ido de vacaciones juntos y con ella no se fue… ¡toma eso!” Y te alegras… con perversa alegría. Así que el problema de fondo de este tipo de celos es, triste y poco originalmente, la baja autoestima.
En efecto, si fuera fea, estúpida y fracasada, seguro que me caía genial.
To be or not to be... married
Se abre la temporada de bodas en el grupo de amigos de mi novio. Ya se ha casado la primera pareja y ahora van todos en cascada. Así que tendremos que aguantar unas cuantas veces que nos pregunten cuándo nos toca a nosotros y que nos miren raro cuando contestamos que ni idea, que no lo tenemos previsto. Me da igual casarme, ¿es tan raro que no tenga ese objetivo vital? Seamos realistas, preparar una boda es un coñazo. Y cuesta un ojo de la cara. Como ya he comentado varias veces, si hay un adjetivo que me describa acertadamente es “vaga”, luego la idea de organizar algo en lo que hay que controlar tantos pequeños detalles para que todo salga bien no me seduce. Además, odio gastar dinero en chorradas. ¿Y hay dinero más tirado que el que se gasta en una boda? Pagar a la Iglesia, en la que no creo, pagar comida que te costaría la décima parte en circunstancias normales, etc. Por añadidura, no me gusta ser protagonista de nada y en una boda la protagonista es la novia. Así que el concepto general de boda está bastante lejos de mi forma de ser. Con todo, obviamente las bodas me gustan. Estar con tus seres queridos, celebrando tu amor con tu pareja es bonito. También está lo del viaje, que a nadie le amarga un dulce, y me encantan los vestidos de novia, eso sí me dará pena. Pero vamos, que no me voy a casar por el viaje, el vestido o porque todo el mundo lo haga.
Visto todo lo anterior, se puede decir que no he abordado el meollo de la cuestión, que es el compromiso, y es cierto. Tengo miedo al compromiso. Pero lo tengo ya, desde el momento en que decidimos compartir nuestra vida, porque el compromiso no es más que decir que vas a estar ahí cuando toque pringar. Y tengo asumido que tarde o temprano todos tenemos que pringar, porque están los hijos, si hay que cuidar a alguien de la familia... Y me asusta, porque soy egoísta y vaga y preferiría poder seguir con mi cómoda y egoísta vida a tener que dedicarme a los demás. Pero me tendré que joder porque si quieres a alguien no vale con estar ahí solo para lo bueno. Así que lo reconozco, me acojona el compromiso, pero lo que quiero decir es que no creo que porque firme un papel o no sea una persona distinta a la hora de la verdad. No hace falta casarse para asumir este compromiso y, al contrario, puedes estar casado y no ayudar a tu pareja en una mierda, véase el modelo de matrimonio tradicional, en el que la única que pringaba era la mujer.
Visto todo lo anterior, se puede decir que no he abordado el meollo de la cuestión, que es el compromiso, y es cierto. Tengo miedo al compromiso. Pero lo tengo ya, desde el momento en que decidimos compartir nuestra vida, porque el compromiso no es más que decir que vas a estar ahí cuando toque pringar. Y tengo asumido que tarde o temprano todos tenemos que pringar, porque están los hijos, si hay que cuidar a alguien de la familia... Y me asusta, porque soy egoísta y vaga y preferiría poder seguir con mi cómoda y egoísta vida a tener que dedicarme a los demás. Pero me tendré que joder porque si quieres a alguien no vale con estar ahí solo para lo bueno. Así que lo reconozco, me acojona el compromiso, pero lo que quiero decir es que no creo que porque firme un papel o no sea una persona distinta a la hora de la verdad. No hace falta casarse para asumir este compromiso y, al contrario, puedes estar casado y no ayudar a tu pareja en una mierda, véase el modelo de matrimonio tradicional, en el que la única que pringaba era la mujer.
lunes, 4 de julio de 2011
Todo cambia y sigue igual
He estado repasando todas las tonterías que he ido escribiendo aquí y, un año después de irme a vivir con mi novio, tengo que decir que mis miedos eran ridículos. O bien aún no se ha dado cuenta de lo horrible e insoportable que soy, o bien es que realmente le gusta cómo soy… Curioso. En cuanto a las tareas de la casa, no están tan mal, excepto cocinar. Si me gusta tener todo controlado, ¿cómo me a gustar algo que, si haces lo mismo veinte veces, las veinte veces te puede salir distinto? Si soy vaga, ¿cómo voy a disfrutar con una actividad con una relación Tiempo de Elaboración- Tiempo de Disfrute tan injustamente desigual? Eso sí, he descubierto que hacer tortilla de patatas me relaja: en lugar de la ceremonia del té, hago la ceremonia de la tortilla de patata. Pura mística.
Respecto a mi compañero de trabajo, he superado el periodo de síndrome de abstinencia y ya no me subo por las paredes. Qué gran poder de resiliencia tiene el ser humano. Aunque creí volverme loca, todo ha seguido su cauce normal. Esto no quita para que cada vez que le vuelvo a ver, me acuerde de por qué me encanta. Aunque la última vez me ha restregado lo triunfadora y maravillosa que es su mujer en el trabajo, pero bueno, es lo que hay, yo soy una fracasada con un sueldo de mierda y ninguna empresa me quiere, y ella cobra un pastón y se la rifan los cazadores de talento. Si soy sincera conmigo misma, creo que me da más envidia eso que el hecho de que la quiera a ella. Joder, soy lo peor.
Por último, quería añadir algo sobre mi compañero actual, ya que del anterior ya he hablado bastante. Al principio me cayó bien, luego me pareció un poco pesado y ha llegado a parecerme pesado de cojones, así que le he comentado lo que me molesta (hace continuamente las mismas bromas, me pregunta tonterías todo el tiempo, si le tengo que pasar algo me lo repite veinte veces aunque le diga que estoy haciendo otra cosa...) para que el día a día no se me haga una pesadilla. También me jode que entre cobrando más que yo, solo porque en su día entré como becaria y no como empleada directamente. Vamos a ver, que llevo aquí cinco años, ¿no debería cobrar al menos igual que un tío que acaba de entrar? ¿Es eso justo? Además, no es por tirarme el pisto pero me lo tiro: sabré mal inglés e informática, pero él no tiene ni idea de cosas que cualquier chaval de instituto (bueno, y de colegio…) sabe hoy en día. Y curro bastante más que él. Así que lo siento, pero estoy viviendo un ligero choque generacional y no me hace ninguna gracia. Es una putada quedarte sin curro a cierta edad, pero si has vivido de puta madre hasta ahora en curros en los que no pegabas un palo al agua y no te has preocupado una mierda por aprender lo que hace falta hoy en día, pues pasa lo que pasa, que o entras enchufado o no te quieren en ningún sitio. Y es que si tengo que competir con 50.000 tíos que saben lo mismo que yo o mucho más, prefiero que me quiten ellos el puesto a alguien que ni siquiera tiene esos conocimientos básicos, por muchos años de experiencia que tenga. Esto me ha quedado bastante hijadeputa, pero qué queréis, el mundo me ha hecho así.
Respecto a mi compañero de trabajo, he superado el periodo de síndrome de abstinencia y ya no me subo por las paredes. Qué gran poder de resiliencia tiene el ser humano. Aunque creí volverme loca, todo ha seguido su cauce normal. Esto no quita para que cada vez que le vuelvo a ver, me acuerde de por qué me encanta. Aunque la última vez me ha restregado lo triunfadora y maravillosa que es su mujer en el trabajo, pero bueno, es lo que hay, yo soy una fracasada con un sueldo de mierda y ninguna empresa me quiere, y ella cobra un pastón y se la rifan los cazadores de talento. Si soy sincera conmigo misma, creo que me da más envidia eso que el hecho de que la quiera a ella. Joder, soy lo peor.
Por último, quería añadir algo sobre mi compañero actual, ya que del anterior ya he hablado bastante. Al principio me cayó bien, luego me pareció un poco pesado y ha llegado a parecerme pesado de cojones, así que le he comentado lo que me molesta (hace continuamente las mismas bromas, me pregunta tonterías todo el tiempo, si le tengo que pasar algo me lo repite veinte veces aunque le diga que estoy haciendo otra cosa...) para que el día a día no se me haga una pesadilla. También me jode que entre cobrando más que yo, solo porque en su día entré como becaria y no como empleada directamente. Vamos a ver, que llevo aquí cinco años, ¿no debería cobrar al menos igual que un tío que acaba de entrar? ¿Es eso justo? Además, no es por tirarme el pisto pero me lo tiro: sabré mal inglés e informática, pero él no tiene ni idea de cosas que cualquier chaval de instituto (bueno, y de colegio…) sabe hoy en día. Y curro bastante más que él. Así que lo siento, pero estoy viviendo un ligero choque generacional y no me hace ninguna gracia. Es una putada quedarte sin curro a cierta edad, pero si has vivido de puta madre hasta ahora en curros en los que no pegabas un palo al agua y no te has preocupado una mierda por aprender lo que hace falta hoy en día, pues pasa lo que pasa, que o entras enchufado o no te quieren en ningún sitio. Y es que si tengo que competir con 50.000 tíos que saben lo mismo que yo o mucho más, prefiero que me quiten ellos el puesto a alguien que ni siquiera tiene esos conocimientos básicos, por muchos años de experiencia que tenga. Esto me ha quedado bastante hijadeputa, pero qué queréis, el mundo me ha hecho así.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)