Si algo tengo claro es que no soy especial. Todo lo que he vivido y pueda vivir ya lo ha vivido alguien, mis reacciones son absolutamente previsibles, todo tiene una explicación, y si en algún momento algo me parece único es porque en el fondo a todos nos gustaría que lo fuera. No creo en el destino, solo en que estamos determinados biológica, psicológica y socialmente. Pero en último término siempre tenemos libertad de elección. Es la mejor broma de Dios: “Sí, os he creado como me ha dado la gana, pero os he dado libre albedrío... Yo he puesto las reglas del juego, yo he creado las cartas y yo las he repartido, pero ¿de qué os quejáis? Podéis jugar con ellas como queráis”. Claro, muchas gracias. No tengo la culpa de que el mundo sea injusto y absurdo, pero sí tengo la culpa de todo lo que haga porque la responsabilidad final es mía ya que puedo elegir. Lo cruel de la vida es que somos lógicos e ilógicos a la vez, que sabemos lo que hacemos mal, pero lo hacemos. Es tan fácil convertirse en Mr. Hyde y tan difícil ser buena persona y hacer la vida más feliz a los demás.
Por supuesto, podría dejarlo todo y dedicarme a dar la vuelta al mundo en canoa, pero mi perfil psicológico (reacia a los cambios, cobarde y vaga) me lo pone muy complicado. Vale, es una forma más de inventarme excusas para no hacer eso que quiero hacer, pero es que es tan difícil… Las posibilidades de que pueda vivir de escribir son ínfimas. ¿Debo dejarlo todo por una fantasía estúpida? ¿O realmente podría hacerlo? Estoy harta de oír que si quieres algo de verdad lo consigues. Pero también estoy harta de oír historias de gente en el paro o viviendo debajo de un puente. Sí, mi problema es que lo quiero todo. En todos los ámbitos. No se puede, joder. No se puede tener emoción y estabilidad. No se puede tener comodidad y aventura. El trabajo que me gusta no tiene un sueldo fijo. Un novio formal no tiene la emoción de un rollo de un día. Me encanta mi vida y no la cambiaría por nada. Odio mi vida y lo cambiaría todo. Y siento las dos cosas a la vez. Me siento en paz y atrapada. Me siento afortunada y miserable. Y sobre todo siento que dará igual que siga con mi vida o que me vaya a dar la vuelta al mundo en canoa. No soy capaz de ser feliz. Porque siempre hay que elegir y siempre cuando elijo solo veo lo que no he elegido.
Lo sé, en realidad me invento problemas porque no tengo problemas de verdad (una enfermedad, no tener trabajo y no poder cuidar a tu familia, que te maltraten, no poder estar con las personas que quieres, estar solo…). Lo sé, tengo tantas cosas que agradecer y en vez de eso sufro por auténticas estupideces y debería darme vergüenza, y lo cierto es que me da, y lo siento. Siento ser así. Me encantaría ser mejor persona. Soy consciente de que soy estúpida, egoísta y miserable. Cualquiera es mejor que yo, más fuerte, más generoso, conozco a tanta gente que sonríe a pesar de que lo está pasando mal, que lo intenta aunque se pueda equivocar.
¿Ves? Eso me recuerda a ti. Me encantaba oírte decir que te gustan los retos y que no te importa equivocarte. Me gustaría tanto ser así… Pero no, odio equivocarme. Me hundo cuando hago algo mal. Me gusta inventarme que alguien va a salvarme, pero sé que la vida no es así.
¿Qué anda mal en mí? Creo que todo. No me gusto, no encajo, no funciono. Tendría que cambiar tantas cosas de mí para ser mejor, que dejaría de ser yo.
miércoles, 26 de enero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
¿Le gusto o no le gusto?
Soy una cabrona, pero me parto con algunos problemas que leo por la web: “Me gusta un chico y no sé si siente lo mismo por mí. Hablamos durante horas, nos reímos juntos, tontea conmigo, pero no acabo de estar segura…” O bien: “Cuando le miro se pone rojo y aparta la mirada, ¿será que le caigo mal?”
¡Pero coño! ¿Qué más quieres? ¿Que te lo ponga por escrito? Si se pone nervioso cuando habla contigo, se pone colorado, mira para otro lado o incluso finge indiferencia, le gustas pero es cortado. Si os lo pasáis de puta madre juntos, te cuenta sus problemas, ilusiones, etc. y tontea contigo, le gustas y no es cortado. Si pasa todo lo anterior excepto la parte de que tontea contigo, le caes bien. Si quieres saber si puede pasar algo más, coño, tontea tú y si te sigue el juego, la cosa va bien, si no lo hace, la cosa está jodida. Y joder, cuando le caes mal a alguien o le importas un comino creo que salta a la vista.
En fin, que no digo que no haya casos en que sea complicado distinguirlo, pero opino que es bastante sencillo saber si alguien está interesado en ti, o simplemente le caes bien o, en cambio, le caes mal o pasa de ti.
Lo jodido es cuando sabes a ciencia cierta que no le gustas. La incertidumbre desasosiega, la certeza mata.
¡Pero coño! ¿Qué más quieres? ¿Que te lo ponga por escrito? Si se pone nervioso cuando habla contigo, se pone colorado, mira para otro lado o incluso finge indiferencia, le gustas pero es cortado. Si os lo pasáis de puta madre juntos, te cuenta sus problemas, ilusiones, etc. y tontea contigo, le gustas y no es cortado. Si pasa todo lo anterior excepto la parte de que tontea contigo, le caes bien. Si quieres saber si puede pasar algo más, coño, tontea tú y si te sigue el juego, la cosa va bien, si no lo hace, la cosa está jodida. Y joder, cuando le caes mal a alguien o le importas un comino creo que salta a la vista.
En fin, que no digo que no haya casos en que sea complicado distinguirlo, pero opino que es bastante sencillo saber si alguien está interesado en ti, o simplemente le caes bien o, en cambio, le caes mal o pasa de ti.
Lo jodido es cuando sabes a ciencia cierta que no le gustas. La incertidumbre desasosiega, la certeza mata.
miércoles, 19 de enero de 2011
Balance: siniestro total
El comienzo de un nuevo año es el momento ideal para hacer balance. A nivel global, creo que el mundo camina hacia su destrucción: crisis económica, desastres ecológicos, violencia, los mismos conflictos de siempre que no se resuelven... A nivel personal, cada día que pasa sé menos quién coño soy y qué quiero.
Mi compañero de trabajo se ha cambiado de trabajo y no se me ha ocurrido mejor forma de despedirle que escribiéndole un sms diciéndole que me ha gustado durante todo este tiempo y que le echo de menos. En fin, si antes le caía mal, ahora pensará que soy gilipollas. ¿Que por qué lo he hecho? Bueno, porque soy gilipollas y porque estaba harta de habérmelo callado durante cinco años. Porque me sentía asquerosamente mal cuando estaba, pero me siento asquerosamente peor ahora que no está. Como si hubiera dejado las drogas, como si me hubieran arrancado un brazo.
¿Por qué me gusta alguien que pasa de mí y que no quiero que me guste? ¿Por qué no puedo decidir lo que quiero sentir? El cerebro es un órgano claramente mejorable y 9 de cada 10 sentimientos son claramente prescindibles. No sé por qué la ciencia ficción se empeña en inventar robots con sentimientos. ¿No sería mucho mejor aplicar las ventajas de los robots a los humanos y poder dejar de sentir, pensar y/o sufrir apretando un botón?
¿De qué sirve que esté aquí, echándote de menos como una imbécil, mientras tú no te acuerdas de mí en absoluto? ¿De qué sirve que todo me recuerde a ti? ¿Que me ahogue entre estas cuatro paredes? Y encima estoy paranoica, pienso que se lo has dicho a todo el mundo y que toda la empresa lo sabe y se descojona de mí o me mira mal.
Si tan solo pudiera aprovechar esta basura para escribir algo realmente bueno, pero ni siquiera soy capaz de eso. Algo como esto: la mejor descripción que he encontrado por Internet (A veces busco respuestas por la Red como si fuera el i-ching. A veces las encuentro).
Mi compañero de trabajo se ha cambiado de trabajo y no se me ha ocurrido mejor forma de despedirle que escribiéndole un sms diciéndole que me ha gustado durante todo este tiempo y que le echo de menos. En fin, si antes le caía mal, ahora pensará que soy gilipollas. ¿Que por qué lo he hecho? Bueno, porque soy gilipollas y porque estaba harta de habérmelo callado durante cinco años. Porque me sentía asquerosamente mal cuando estaba, pero me siento asquerosamente peor ahora que no está. Como si hubiera dejado las drogas, como si me hubieran arrancado un brazo.
¿Por qué me gusta alguien que pasa de mí y que no quiero que me guste? ¿Por qué no puedo decidir lo que quiero sentir? El cerebro es un órgano claramente mejorable y 9 de cada 10 sentimientos son claramente prescindibles. No sé por qué la ciencia ficción se empeña en inventar robots con sentimientos. ¿No sería mucho mejor aplicar las ventajas de los robots a los humanos y poder dejar de sentir, pensar y/o sufrir apretando un botón?
¿De qué sirve que esté aquí, echándote de menos como una imbécil, mientras tú no te acuerdas de mí en absoluto? ¿De qué sirve que todo me recuerde a ti? ¿Que me ahogue entre estas cuatro paredes? Y encima estoy paranoica, pienso que se lo has dicho a todo el mundo y que toda la empresa lo sabe y se descojona de mí o me mira mal.
Si tan solo pudiera aprovechar esta basura para escribir algo realmente bueno, pero ni siquiera soy capaz de eso. Algo como esto: la mejor descripción que he encontrado por Internet (A veces busco respuestas por la Red como si fuera el i-ching. A veces las encuentro).
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