Mi compañero de trabajo se va y me he dado cuenta de que el curro ya no me interesa lo más mínimo.
Quería ser especial para ti como tú lo eres para mí. Y eres especial porque odio este sitio y me he inventado algo a lo que agarrarme, me he convencido de que sola no puedo hacerlo y me he creado dependencia de ti. Pero ahora ya no hay nada. Debo reconocer que vivo de mentiras, vivo de fantasías. La realidad solo es una: mi trabajo no sirve absolutamente para nada. No produce nada. No ayuda a nadie. No hace más feliz a nadie. Por eso me creé un motivo. Hacía la revista por ti, para que tú la vendieras. Por eso, si ya no te va a servir a ti, me da igual.
Así que el problema no es que me joda no ser especial para ti. El problema es que mi trabajo no me hace feliz y ya ni siquiera tengo una excusa tonta para hacerlo.
Joder.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Soltar lastre
Cada día que pasa es un paso más hacia la completa eliminación de mis sentimientos. Cada día me resulta más sencillo que todo me dé igual.
Tengo que estar fatal cuando ni siquiera tengo ganas de llorar. Todos estos años pensaba que estaba vacía. No tenía ni idea.
Hace año y medio, mi trabajo estaba en los primeros puestos de mi escala de valores. Ahora está el último.
Es una pregunta muy fácil: ¿qué quiero hacer en la vida?, pero solo tengo claro lo que no quiero hacer. No quiero seguir aquí. Pero no sé qué hacer para poder escapar de estas cuatro paredes. Siento que se me caen encima. Y ahora ni siquiera vas a estar tú.
He sido una compañera patética. ¿Razones? Varias y todas estúpidas. Cuando estoy de cierre me pongo nerviosa y estoy insoportable. Cuando me va a venir la regla estoy insoportable. El resto de los días estoy insoportable porque odio este sitio. Pero debería haber sido más fuerte, debería haberme esforzado por ser más agradable. No debería haber pagado mis problemas contigo.
Ahora ni siquiera soy capaz de decirte a la cara que te voy a echar de menos. Porque sé que te va a dar igual. Porque no quiero que me digas “Yo también” por quedar bien.
Porque por una parte no va a ser verdad. No voy a echar de menos que me gustes. Por una parte que te vayas me quita un peso de encima. Cuando tengo que disimular estoy insoportable.
Tengo que estar fatal cuando ni siquiera tengo ganas de llorar. Todos estos años pensaba que estaba vacía. No tenía ni idea.
Hace año y medio, mi trabajo estaba en los primeros puestos de mi escala de valores. Ahora está el último.
Es una pregunta muy fácil: ¿qué quiero hacer en la vida?, pero solo tengo claro lo que no quiero hacer. No quiero seguir aquí. Pero no sé qué hacer para poder escapar de estas cuatro paredes. Siento que se me caen encima. Y ahora ni siquiera vas a estar tú.
He sido una compañera patética. ¿Razones? Varias y todas estúpidas. Cuando estoy de cierre me pongo nerviosa y estoy insoportable. Cuando me va a venir la regla estoy insoportable. El resto de los días estoy insoportable porque odio este sitio. Pero debería haber sido más fuerte, debería haberme esforzado por ser más agradable. No debería haber pagado mis problemas contigo.
Ahora ni siquiera soy capaz de decirte a la cara que te voy a echar de menos. Porque sé que te va a dar igual. Porque no quiero que me digas “Yo también” por quedar bien.
Porque por una parte no va a ser verdad. No voy a echar de menos que me gustes. Por una parte que te vayas me quita un peso de encima. Cuando tengo que disimular estoy insoportable.
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