martes, 23 de noviembre de 2010

Instinto maternal: ¿básico o adquirido?

Cuando recuerdo cómo era hace unos años me maravilla seguir siendo la misma persona. Algunas de mis opiniones han cambiado tan radicalmente que no puedo evitar pensar cuánto de determinismo hay en nosotros y cuánto de decisión consciente. Estoy pensando en el dilema que todo el mundo se termina planteando al llegar a cierta edad: tener hijos. Hasta hace unos años, para mí los niños eran cosas que existían en el mundo, al mismo nivel que un árbol o una piedra. Es decir, que me eran indiferentes y nunca he tenido como objetivo en la vida tener hijos, como sí lo tenían amigas mías. Tampoco me negaba en redondo, simplemente era algo que no me hacía ilusión. Sin embargo, ahora noto perfectamente el tic tac del reloj biológico que me recuerda insistente que me encuentro en los años más fértiles en la vida de una mujer y que debería hacer algo por la preservación de la especie a la que pertenezco. Ahora mismo sí me haría ilusión. Ahora mismo sí me planteo que mi objetivo en la vida es tener hijos y que si no los tengo me perderé algo de valor incalculable. Así las cosas, ¿quién de estas dos personas soy más yo, la que no se preocupaba de si tendría hijos o no, o la que ahora se le cae la baba cuando ve pasar un bebé?
Lo que es más importante, si reflexiono sobre mis motivos, me pregunto si es moralmente válido que tenga un hijo “porque me lo pide el cuerpo”, los genes, el ancestral instinto de reproducción. Porque por un lado quiero, pero por otro sigo pensando que los niños son una lata y que ya no voy a tener tiempo para hacer las cosas que me gustan nunca más (o al menos hasta que me jubile, si es que a los de mi generación nos toca ese privilegio). Sé que hay mucha gente que los tiene sin haberlo planeado, y sospecho que habrá quien lo haga por la presión social de tener pareja, tener una cierta edad y ser “lo que toca”, o porque quiere su pareja, o por mil motivos, muchos cuestionables. Pero no dejo de darle vueltas a si es ético que tenga un hijo solo porque me hace ilusión tenerlo. Mis motivos ahora mismo son tan endebles como “me haría ilusión”, “quiero experimentar cómo es”, “me falta algo en la vida y quiero probar si eso la llena”. Es decir, que son completamente egoístas. No pienso “voy a traer un hijo al mundo para hacerle una buena persona y que sea feliz”. Quiero decir, claro que pienso eso, pero lo que prima es lo otro, en realidad lo haría por mí. Mi duda, en definitiva, es: si sé que soy una persona egoísta, ¿es responsable confiar en que, a la hora de la verdad, el instinto maternal me convertirá en una máquina de querer a y cuidar de mi hijo?
Me preocupa ser una mala madre, porque sé todos los defectos que tengo. Por ejemplo, soy vaga y me cuesta ponerme a hacer las cosas que tengo que hacer. Me enfado cuando algo no me sale bien. Tengo tendencia a deprimirme por todo. Tendría que cambiar por completo para ser una buena madre. ¿De verdad me saldrá solo? ¡Es que me cuesta mucho creerlo! Además, y esto ya sé que es una chorrada, pero como esto no lo lee nadie lo pongo, tengo miedo de que se parezca a mí, porque no le voy a dar nada bueno, genéticamente hablando. No es ninguna tontería porque yo me parezco a mi padre. Pero bueno, tengo en cuenta que también tendrá los genes de mi pareja y si hay suerte se parecerá a él, como le pasa a mi hermana, que en lugar de a mi padre se parece a mi madre.
El próximo día hablaré de la parte económica, que también me hace preocuparme.

P.D. Enlace a un buen resumen de razones para tener hijos y para no tenerlos.
Y este artículo sobre el tema también me parece interesante.