miércoles, 28 de julio de 2010

Perfeccionismo: cuando llegué a Ítaca, no había nada

Me ha encantado este post sobre el perfeccionismo del periodista y sociólogo Sergio Sinay. Es una perfecta (ejem) descripción de cómo soy. Es lo que os contaba en otro post, solo me interesa la meta y no me fijo en el camino hasta llegar, y así se me va escurriendo la vida entre los dedos sin disfrutarla.

Lo malo es que saber cómo y por qué soy gilipollas no me hace capaz de dejar de serlo.

P.D. No he podido evitar acordarme de Edgeworth, el perfeccionista por antonomasia. En otro post os explicaba que es uno de los personajes de ficción de los que estoy enamorada, aunque quizá lo que siento sea más identificación que amor.

viernes, 23 de julio de 2010

Me cago en las multas de la Declaración de la Renta

Hoy os voy a poner un ejemplo de lo gilipollas que puedo llegar a ser. Lo intenté subir a la página de Asco de Vida porque pensé que era gracioso y que ver mi inutilidad podía animar a los demás, pero se ve que mi esfuerzo en estupidez ni siquiera vale la pena como chiste… La metedura de pata ha sido que recibí el borrador de la Declaración de la Renta y como me salía a devolver unos 20 euros pensé que no merecía la pena confirmarlo. Mi razonamiento era que si tienes que pagar, lógicamente van a ir a por ti, pero si te tienen que pagar a ti, no, así que no pasaba nada. Desgraciadamente, buscando otra cosa en Internet, vi en esta página que sí pasa algo (por cierto, gracias por la información ). Los hijos de… “Dios” de Hacienda ponen multa si tienes que presentar la declaración aunque te salga a devolver. Imaginaos mi alegría y alborozo. Claro, lo primero que pensé es que no había problema porque no supero el mínimo obligatorio para declarar (si superara ese mínimo, qué digo, si me acercara a ese mínimo, creo que me resbalaría un poco la multa). La alegría duró poco cuando me di cuenta de que si tienes más de un pagador el mínimo que obliga a declarar es mucho menor. Por supuesto, ese mínimo sí lo supero. ¿Y gracias a qué tuve dos pagadores el año pasado? A que me cambiaron dentro del grupo de empresas de una en la que estaba de puta madre a otra que odio. Eso es lo que más me jode, más que tener que hacer el papeleo, más que pagar la multa, más que nada, saber que ha sido por su puta decisión de cambiarme, porque sigo cobrando el mismo mojón, pero no es lo mismo si me lo pagan entre dos empresas que si me lo paga solo una. A veces odio todo.
Para terminar, decir que soy consciente de que la culpa ha sido mía, pero espero que entendáis también que esté cabreada y me parezca un poco injusto. Lo único que espero es que el dinero de mi multa sirva para algo, porque viendo cómo funcionan la sanidad, la educación, los transportes, etc., no sé qué coño hacen con el dinero de los contribuyentes. También espero que Hacienda mueva el culo y vaya detrás de todos los que defraudan y se van de rositas, porque estoy segura de que si no hubiera presentado la declaración me la habrían reclamado para cobrarme la multa, mientras que a los miles que se escaquean de mil y una maneras les dan una palmadita en la espalda en vez de meterles un palo por el culo como a los gilipollas como yo.

lunes, 5 de julio de 2010

Fidelidad y amores platónicos

Otra faceta de querer siempre lo que no se tiene se da en las relaciones. En mi caso, aunque ya he encontrado a alguien a quien quiero y que por alguna extraña razón me quiere, en lugar de conformarme y no fijarme en nadie más, me siguen llamando la atención otros. Cuando estudiaba eran compañeros de clase, cuando empecé a trabajar lógicamente fue un compañero de trabajo. Reconozco que tengo un problema y les saco algo bueno prácticamente a todos los chicos. El que no es guapo es simpático y si no es inteligente, interesante, etc. Ahora estoy leyendo el Genji Monogatari y entiendo al protagonista, aunque yo me quedo en el plano teórico y él no puede ser más práctico.
Hay gente que cuando está con alguien no se fija en nadie más, pero a mí no me cabe en la cabeza. Yo comparo la fidelidad con los helados. Primero pruebas varios sabores y eliges el que más te gusta, firmas un contrato de exclusividad con él y, a cambio de no comer otros sabores, puedes hartarte del que has elegido. Pero… si siempre comes chocolate, aunque te encante y no lo quieras cambiar, ¿es raro que alguna vez te apetezcan limón o fresa? Para mí lo raro es lo contrario.
Así que si me gustan casi todos pero tengo un contrato de exclusividad, lo que me quedan son los amores platónicos. Es como si necesitara estar siempre enamorada de alguien que no me corresponde.
Ahora me he pasado, aunque siempre han estado ahí también, a los personajes de ficción. Algo mucho más aséptico y seguro, amores platónicos de verdad. Creo que he pasado a un estado superior. ¿Qué hay más platónico que amar a un personaje de ficción, que no existe? Como he dicho en otro post, leo para evadirme de mi asquerosa vida, con lo cual es lógico. Algunos personajes que me han gustado (hace bastante, como veréis) han sido el caballero de Andrómeda, de los Caballeros del Zodiaco; Manrico de Los Moomins; Hugo Fénix, de Bola de Dan; Raistlin, de la saga Dragonlance; y Simkin, de La Espada de Joram (de los mismos autores). Ahora me gustan L, de Death Note; y Phoenix Wright y Miles Edgeworth, de la saga Ace Attorney.
Hala, partíos a placer.